Violeta


Origen del nombre e historia

Napoleón era un gran amante de las violetas: cuando se casó con Josefina, ella lució violetas y, para cada aniversario de su boda, él le enviaba un bouquet de estas flores. En 1814, antes de partir al exilio en Santa Elena, Napoleón pidió visitar la tumba de Josefina. Allí recogió las violetas que se encontraron en un relicario colgado de su cuello cuando murió. Así, los bonapartistas franceses eligieron la violeta como su emblema y a Napoleón se le dio el apodo de “Cabo Violeta”.

Sentimientos & simbolismo

Una leyenda griega cuenta la historia de una ninfa llamada Ío, amada por Zeus. Para ocultarla de Hera, su esposa, Zeus convirtió a Ío en una vaca blanca. Cuando Ío lloró por el horrible sabor y textura de los pastos, Zeus cambió sus lágrimas en delicadas violetas de dulce aroma que sólo ella tenía permitido comer. La mitología romana cuenta una historia distinta, la de unas hermosas doncellas de la antigüedad que fueron víctimas de la ira de Venus cuando Cupido las juzgó más hermosas que la diosa. Enfurecida de celos, Venus golpeó a las doncellas hasta que éstas se pusieron azules, y, así, se transformaron en violetas.

Soñar con violetas es una promesa de progreso en la vida. Se dice que llevar una corona de violetas en la cabeza previene los mareos. Se las considera un regalo de buena suerte para cualquier mujer en toda estación, pero, si florecen en otoño, es signo de que habrá epidemias durante el año.

Significado de los colores

Las violetas son un símbolo de fidelidad. Las violetas azules dicen “siempre te seré fiel” y significan constancia; las blancas indican pudor o el deseo de “darle una oportunidad a la felicidad”, y las amarillas expresan la humilde valía de alguien.

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